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Causas del estrés

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El estrés es un componente inevitable en la vida del individuo. Es difícil, incluso utópico, pensar en una vida sin alteraciones en la tranquilidad de la persona. Cualquier cambio vital es factor potencial de estrés y, por tanto, cualquiera de los terrenos en los que se desenvuelve la vida del ser humano es un terreno propicio para el estrés. Sin embargo, hay una serie de campos en los que la posibilidad de que se dé el estrés es mucho más factible que en otros. Las relaciones personales, las cuestiones prácticas (presiones en el ámbito laboral, cambio de vivienda) y los aspectos ambientales son los más habituales.

  1. Relaciones personales. La vida en pareja trae consigo experiencias gratificantes y momentos apacibles, pero también implica discusiones, momentos de tensión y otros elementos que pueden precipitar el estrés. Dentro de las relaciones personales también hay que tener en cuenta otra sub-clasificación.
    • Matrimonio. La decisión de casarse, los preparativos de la ceremonia, las dudas sobre la conveniencia del matrimonio o no en un momento determinado de la vida de la persona, sobre si es la persona adecuada o no, la presión ejercida por la familia para que se selle la unión… todos ellos son factores que pueden ocasionar estrés a la persona. Una vez consumado, la convivencia en pareja, el asentamiento de un nuevo orden y en un nuevo lugar, las dificultades monetarias o la decisión de tener hijos o no pueden permanecer como fuente constante de estrés.
    • Nacimiento de un hijo. Pese a la felicidad que pueda suponer de antemano la llegada al mundo de un hijo, este exige unas atenciones que también son factibles fuentes de estrés. La privación del sueño durante las primeras semanas, el malestar físico tras el parto, la sensación de distanciamiento con amigos que no tienen hijos, la pérdida de energía y vitalidad a expensas de la atención y dedicación que requiere el bebé… todos ellos pueden ser fuentes generadoras de estrés para cualquiera de los miembros de la pareja.
    • Separación y divorcio. Las personas que proponen la separación o el divorcio en la mayoría de casos experimentan un intenso estrés antes de tomar la decisión. La intensa carga emocional implícita en la decisión consume gran energía del individuo y le induce a una situación de estrés. Ya sea en cualquiera de sus formas, la separación y el divorcio dejan secuelas emocionales y pueden ser un arma de doble filo para el estrés si en medio de la ruptura se encuentran presentes los hijos.
    • Muerte de un ser querido. Es una de las experiencias más traumáticas que existe (la muerte de una pareja, por ejemplo, ocupa el primer lugar en la tabla de Holmes-Rahe), la cual se ve exponenciada si la muerte es prematura o imprevista.
  2. Cuestiones Prácticas. Referidas a las preocupaciones diarias relativas al mantenimiento de un hogar, al trabajo y al ámbito económico.
    • Cambiar de casa. Múltiples variables afectan al individuo en esta etapa importante de su vida. Supone un periodo de inestabilidad dado por la búsqueda de una nueva vivienda, que suele traer consigo algunas decepciones, la sensación de que se ha perdido una oportunidad de oro, las dificultades para coordinar la compra de una nueva vivienda y la venta de la actual, el proceso físico de traslado… todos ellos son elementos que inevitablemente producen estrés en los implicados.
    • Presiones laborales. La rutina laboral es uno de los principales factores creadores de estrés en la población española. Encontrarse bajo la presión de cumplir unos objetivos bajo unos plazos determinados, el exceso de trabajo o la perspectiva de verse obligado a supeditar el plano personal al laboral frecuentemente llevan a situaciones de estrés. Otro factor relacionado con el mundo laboral que la propicia es la situación de desempleo, la cual supone, paralelamente una pérdida de poder adquisitivo y, en ocasiones, de autoestima y autoimagen que suman más estrés al individuo.
    • Problemas económicos. Sensación de pérdida de poder adquisitivo, apuros económicos, restricciones de planes personales por culpa de la mala situación económica, etc.
    • Lesiones, enfermedades e incapacidad física. El estrés aquí puede florecer tanto del temor a una enfermedad y sus consecuencias como del temor a los procedimientos médicos o efectos secundarios de los fármacos. Por otro lado, la pérdida de control y autonomía, así como la frustración causada por las limitaciones físicas y las consecuencias en otros planos (emocional, laboral…) que ello implica, son una enorme fuente de estrés.
  3. El estrés y la sociedad. Como parte de una sociedad y obligados a relacionarnos con otras personas, nuestros vínculos dentro de una comunidad y con nuestro entorno también pueden determinar considerablemente nuestro estrés.
    • La comunidad. El estrés puede surgir de nuestra relación con vecinos hostiles o poco cooperantes, situaciones específicas e indeseadas con gamberros, delincuentes o gente de poca tolerancia tanto racial como religiosa. También existe el miedo a no encajar en un grupo de amigos, el sentido de la incompetencia o el conflicto entre los valores personales y los de grupo.
    • El entorno. La contaminación del aire, el tráfico, el ruido ambiental, las aglomeraciones y entornos desagradables también pueden afectarnos en buena medida como fuente de estrés.